El Caribe colombiano tiene el 23% del potencial agrícola del país y más de dos millones de hectáreas aptas para el campo. Y aun así, aporta apenas el 7% del PIB agropecuario nacional. Tierra sobra. Lo que ha faltado es productividad, infraestructura y valor agregado.
Ya hay pruebas de que sí se puede. El banano del Magdalena y La Guajira llega a Europa y Estados Unidos con estándares de exportación. La palma de Magdalena y Cesar demostró que desde el Caribe se compite en las ligas más exigentes. En Ayapel, Córdoba, el mango empieza a repetir esa historia.
La diferencia entre esos casos de éxito y el resto de la región está en cuatro cosas: escala, tecnología, articulación institucional y acceso a mercado. En Sabana Agro estructuramos cada proyecto pensando en esas cuatro variables desde el diseño, no como un ajuste posterior.
No basta con producir más toneladas. El salto real está en transformar esa producción en aceites, pulpas y bioproductos antes de que salga del Caribe. Ahí es donde se queda la rentabilidad, y ahí es donde queremos que se quede en Colombia.
Columna de opinión de Luis Pico, Director de Sabana Agro. Publicada originalmente en El Meridiano.

