Menos diagnóstico, más corredores agroindustriales

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Filipinas exportó USD 2.200 millones en aceite de coco en 2024. Brasil llegó a 2,9 millones de toneladas de producción. Ambos partieron de regiones tan rezagadas como el Caribe colombiano. La diferencia no fue el potencial: fue que dejaron de diagnosticar y empezaron a construir sistemas.

Un proyecto agroindustrial no arranca en la carretera, arranca en el agua, sigue con el suelo, después con la genética y termina en la transformación y el acceso a puerto. Cartagena, Santa Marta y Urabá están a menos de dos horas de zonas productivas que hoy envían su carga por el Pacífico. Esa es la clase de ineficiencia que un corredor bien diseñado elimina.

En Sabana Agro ya lo estamos demostrando: nuestro modelo de ecosistema de coco en el Caribe, bajo el esquema de campesino propietario, genera un empleo directo por cada cinco hectáreas cultivadas y una tasa interna de retorno superior al 21%. No es una proyección en power point. Es un modelo que ya opera.

El Caribe tiene la tierra y tiene los puertos. Lo que necesita ahora es tratarse como una economía por construir, no como un problema por resolver.

Columna de opinión de Luis Pico, Director de Sabana Agro. Publicada originalmente en El Meridiano.