Los departamentos costeros producen más del 22% de la producción agropecuaria del país, pero se quedan con menos del 10% del valor agregado industrial. Seguimos exportando lo que otros transforman, y ahí se nos va buena parte de la rentabilidad que le pertenece al Caribe.
La demanda global de frutas tropicales va a crecer más del 40% hacia 2035. América Latina podría duplicar sus exportaciones agroindustriales si consolida polos logísticos en el Caribe. Las condiciones ya están: puertos en expansión, suelos fértiles, agua y una cultura que sabe trabajar la tierra.
Coco, marañón, cacao, papaya, mango. Cada una de esas cadenas puede convertirse en motor de desarrollo si se les agrega innovación, transformación y logística moderna. En Sabana Agro trabajamos exactamente en esa capa: la que convierte cosecha en industria.
El Caribe no tiene que competir con el centro del país. Tiene que reconocerse como lo que realmente es: la puerta de Colombia hacia los mercados del norte, y el territorio con más potencial agroindustrial sin explotar del país.
Columna de opinión de Luis Pico, Director de Sabana Agro. Publicada originalmente en El Meridiano.

